Barbacoa de leña o de carbón: cuál elegir y cómo encenderla

Elegir entre una barbacoa de leña y una de carbón no es una cuestión de purismo. Las dos hacen buena carne. Lo que cambia es el tiempo que necesitas, el espacio del que dispones y cuánto control quieres tener sobre el fuego. Aquí va la comparación sin romanticismos y, al final, cómo encender cada una sin perder media tarde peleándose con el papel de periódico.

Barbacoa de leña o de carbón: en qué se diferencian de verdad

La diferencia de fondo es una: el carbón ya ha pasado por el fuego y la leña no. El carbón vegetal es madera a la que se le ha quitado el agua y buena parte de los compuestos volátiles en una carbonera. Por eso arde limpio, casi sin llama y sin humo. La leña tiene que hacer ese trabajo delante de usted, y mientras lo hace suelta humo, llama y sustancias que, si la carne está encima en ese momento, dejan un sabor áspero y amargo.

De ahí salen todas las consecuencias prácticas:

  • Tiempo hasta tener brasa. Carbón: de 20 a 30 minutos. Leña: de 45 minutos a una hora larga, según la madera y el grosor de los troncos.
  • Sabor. La leña aporta matices que el carbón no da, y no todas saben igual: la encina es densa y redonda, el roble más seco, el sarmiento aromático y rápido. El carbón es más neutro, lo que no siempre es un defecto.
  • Control. El carbón se maneja mejor: se pone más o menos, se aparta, se junta. La leña obliga a mantener un fuego vivo a un lado e ir sacando brasa hacia la parrilla a medida que hace falta.
  • Espacio y humo. Una barbacoa de leña necesita sitio y una salida de humos decente. En la terraza de un piso, ni lo intente.
  • Coste. La leña comprada por carga sale más barata por hora de brasa, pero hay que almacenarla seca. El carbón en saco es más caro y más cómodo.

Una palabra sobre el gas

Las barbacoas de gas cumplen. Calientan en cinco minutos, se limpian fácil y no molestan al vecino. Lo que no dan es brasa: la carne se hace por radiación de unas barras o una placa. Para unos filetes de diario va sobrada; para una pieza gruesa a la que se le quiere sacar costra, se queda corta.

Cuál elegir según lo que vaya a poner encima

Piezas gruesas y sesiones largas

Chuletones, costillares, piezas de más de tres dedos. Aquí gana la leña, porque da un calor más sostenido y porque en una sesión larga el aroma tiene tiempo de fijarse. Si va a hacer varias tandas seguidas para mucha gente, también compensa: el fuego se alimenta y no hay que estar reponiendo sacos.

Una comida normal de fin de semana

Carbón, sin discusión. Media hora de encendido, brasa estable durante hora y media y cero complicaciones. Para hamburguesas, chorizo, verduras o un entrecot es el formato más razonable.

Cuando hay poco tiempo y poca paciencia

Carbón con chimenea de encendido, o gas si además hay prisa. Merece más la pena hacer bien una pieza sencilla que estrellarse con un chuletón sobre un fuego que no estaba listo.

Cómo encender una barbacoa de leña

  1. Madera seca y dura. Encina, roble, olivo, frutales. Nada de pino ni de madera tratada o pintada: resinan, ahúman mal y dejan olor a barniz en la carne.
  2. Monte una pirámide. Pastillas de encendido o virutas abajo, leña fina encima formando cono y, alrededor, los troncos medianos. El aire tiene que poder subir por el centro.
  3. Déjelo arder a placer. Veinte o treinta minutos de llama viva. No toque nada. Esta es la fase en que la madera suelta lo que tiene que soltar.
  4. Espere a que caiga la llama. Cuando los troncos se hayan deshecho y queden brasas rojas cubiertas de ceniza gris, está listo. Si todavía hay llamas altas, no lo está.
  5. Reparta. Saque brasa bajo la parrilla dejando una zona más cargada y otra más floja. Esa zona floja es la que le salvará la pieza cuando se le vaya de las manos.

Cómo encender una barbacoa de carbón

Con chimenea de encendido, que cuesta quince euros y ahorra disgustos:

  1. Llene la chimenea de carbón. Debajo, dos pastillas de encendido o un par de hojas de papel apretadas sin comprimir.
  2. Encienda por abajo y no la mueva. En quince o veinte minutos el carbón de arriba estará gris.
  3. Vuelque la chimenea en la cuba y reparta: dos tercios de la superficie con carbón, un tercio vacío.
  4. Ponga la parrilla y déjela calentar cinco minutos antes de poner nada. Una parrilla fría pega la carne.

Cómo saber que la brasa está en su punto

La prueba de la mano sigue siendo la mejor herramienta: a un palmo por encima de la parrilla, si aguanta dos o tres segundos, tiene fuego fuerte, bueno para marcar. Si aguanta cinco o seis, es fuego medio, para terminar piezas gruesas. Si aguanta diez, la brasa está de retirada.

Errores que se repiten cada verano

  • Poner la carne demasiado pronto. El fallo número uno. Si hay llama, hay humo sucio, y ese humo se queda en la pieza.
  • Líquido de encendido. Deja sabor a queroseno por mucho que se espere. La chimenea hace lo mismo mejor y sin olor.
  • Carne recién sacada de la nevera. Una pieza gruesa a cuatro grados se quema por fuera antes de templarse por dentro. Sáquela con tiempo y séquela bien con papel.
  • Pinchar y aplastar. Cada pinchazo y cada apretón con la espátula es jugo que se pierde en la brasa.
  • No dejar reposar. Unos minutos fuera del fuego, en una tabla templada, antes de cortar. Sin excepciones.

La carne también decide

Un fuego bien hecho no arregla una pieza mediocre, y una buena pieza perdona bastantes errores de fuego. Para brasa fuerte y corta van bien las piezas con grasa infiltrada, que es la que se funde y protege: en la guía del despiece de vacuno están explicadas pieza por pieza. Si el plan es un chuletón, merece la pena leer antes cómo hacerlo paso a paso, porque el grosor cambia todo el planteamiento del fuego.

En nuestro obrador trabajamos con animales de ganadería propia en la sierra de Ávila y despiezamos aquí mismo. Para parrilla, el chuletón de vaca madurada aguanta bien el fuego fuerte por su infiltración, y para una comida con niños o mucha gente la hamburguesa de buey artesana resuelve sin complicaciones.

Todo sale envasado al vacío y viaja con SEUR Frío en cadena de frío. Los pedidos que entran antes de las 15:00 se preparan ese mismo día y se entregan al siguiente día hábil en la península, con un coste desde 6,50 € según el peso. La sala de despiece cuenta además con certificación Halal.